“Cruzar el Río de la Plata fue mi sueño desde muy chico”

Damián Blaum nadó a lo ancho del Río de la Plata y unió Punta Lara con Colonia en 9h6m. Enterate de todas sus sensaciones, miedos y la tremenda satisfacción luego de haber logrado la hazaña.

El nadador argentino este 17 de febrero que pasó estableció un nuevo récord tras concretar una hazaña contra la naturaleza. Nadó el Río de la Plata de punta a punta en un tiempo de 9h6m, bajando la actual marca que era de 10 horas. Sin embargo, y pese a la magnitud del evento, Blaum siente que cumplió un objetivo pero que no se encontraba entre sus máximas metas: “Era un objetivo, no era algo que me desvelaba fue mi sueño desde muy chico y es por eso que le agradezco a Swim Argentina que me dio la logística para el cruce”.

En diálogo con el programa “Derecho Al Deporte” se adentró en cómo vivió las nueve horas a puro nado y contó que “no solo crucé sino lo hice muy rápido 9hs… sin puntos oscuros; un cruce bárbaro me entregue 100% a los guías, navegantes y acompañantes que me fueron llevando como para no tener que derivar. Salvo al final que tuvimos corriente llegando a Buenos Aires, fue excelente”.

Nueve horas suena prácticamente inhumano teniendo en cuenta el tremendo desgaste físico y mental. Por eso Blaum explicó que tenía al lado una embarcación (la cual tenía prohibido tocar) que le proveía bebida y comida por solamente ¡entre seis y ocho segundos! Asimismo, consultado sobre los pensamientos que rondaban su cabeza durante las casi diez horas de natación, el porteño comentó que “como competía contra mí mismo y la naturaleza, todo se volvió más tedioso y aburrido; por eso me tenía que enfocar en el objetivo y era importante no desconcentrarme. Después de tanto tiempo tenés que tener la capacidad de eliminar las imágenes positivas y tener la mente muy fuerte”.

La hazaña es más hazaña si se tiene en cuenta que Blaum ya había hecho, el 14 de febrero, 4h15m y debió abandonar la carrera por problemas con la logística. A pesar de eso, el nadador manifestó: “Me dieron la posibilidad de volverlo a hacer y ni dudé, me mantuve positivo con una sonrisa e imaginando la llegada con mi mujer y mi beba. Soñaba con ese final, fue espectacular”. Y sí, considera fundamental el apoyo de su hija y su mujer, quien es también su entrenadora –nadadora y campeona del mundo- y con la cual comparte la misma pasión de nadar.

Su próxima meta es cumplir un gran papel en las aguas frías de la Copa del Mundo de Canadá, aunque su máximo anhelo es más que nada personal… “Ser un buen papá y esposo”.

 

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