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Kin-Ball: el deporte integrador

El Kin-Ball fue creado en Canadá por un profesor cuya visión era eliminar el individualismo y fomentar la cooperación.

Un profesor de educación física de Canadá, en 1986, decidió que era necesario fomentar el trabajo en equipo, en lugar de seguir potenciando los individualismos propios de otros deportes, incluso lo que son en conjunto. Por ello empezó a buscar el modo de crear una disciplina en la que jugaran más de dos equipos. Así nació el Kin-Ball, la disciplina donde compiten tres equipos para evitar el enfrentamiento directo.

En un partido de Kin-Ball participan tres equipos, con un mínimo de cuatro jugadores y máximo ocho, participan 12 simultáneamente en el campo, con la opción de cambios infinitos durante el partido. Los equipos pueden estar conformados solo por mujeres, hombres o ser mixto, según la categoría del encuentro.

Se juega en un campo cuadrado, generalmente de 20 metros cuadrados. Y la principal particularidad es el tamaño del balón: con 1,22 mts. de diámetro y de 1 kilogramo de peso.

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Al comienzo de cada ataque, tres jugadores de un mismo equipo de ponen de cuclillas, forman una suerte de base o trípode para colocar el enorme balón, que acto seguido es golpeado por el cuarto integrante. Antes de que se produzca ese golpe, el equipo que saca debe decir en voz alta la palabra “Omnikin”, acompañada del color del equipo que debe recibir el balón. El mismo puede ir en cualquier dirección del campo y debe tocar el suelo para ser considerado un punto válido. Así, los ocho oponentes tienen que evitar, con cualquier parte del cuerpo, que este toque el suelo.

De este modo se logra que los 12 competidores estén pendientes del juego hasta el final. Gana el equipo que llegue primero a los 13 puntos, aunque si se agota el tiempo se declara ganador al equipo que más puntos haya conseguido. Los tiempos se dividen en 3 espacios de siete minutos cada uno.

Si el equipo receptor consigue agarrar la pelota sin que ésta toque el suelo, tiene diez segundos para generar una nueva base y atacar. Si, por el contrario, la pelota cae al suelo, los otros dos equipos suman un punto. Lo mismo sucede si el equipo atacante tira la pelota fuera del campo de juego.

En la actualidad, la Federación Internacional de Kin-Ball cuenta con 3,8 millones de participantes, principalmente de Canadá, Japón, Bélgica, Francia, Suiza y Malasia, tiene a su país de origen como el único ganador de torneos mundiales, tanto masculinos como femeninos los cuales se realizan cada dos años.

Seguido de Canadá se encuentran los países asiáticos, como Japón, China y Corea del Sur como grandes potencias mundiales.

A nivel sudamericano, Argentina, Chile y Uruguay lideran el trabajo para masificar este deporte en la región, fomentando la capacitación, entrenamientos y encuentros gratuitos para todo el público. En octubre de 2018 se realizó el primer encuentro sudamericano en Córdoba, donde participaron representantes de todas las edades de estos tres países.

Foto: Wikimedia Commons

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