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Argentina se despidió de Polonia con más certezas que dudas

La Selección Argentina alcanzó los octavos de final por segunda edición consecutiva en el Mundial Sub-20 femenino. La eliminación ante Corea del Sur expuso aspectos a corregir, pero la campaña dejó una base promisoria.

Por Iñaki Erreguerena

El Mundial de Polonia terminó para Argentina en un partido que resumió buena parte de su recorrido. Ante Corea del Sur, la Selección tuvo un primer tiempo adverso, quedó en desventaja y reaccionó con decisión después del descanso. Generó situaciones suficientes para empatar, pero no logró transformarlas en gol y se despidió en octavos de final.

El debut frente a Polonia dejó una advertencia. Argentina mostró buenos pasajes e intentó asumir el protagonismo, aunque dos desatenciones en pocos minutos le dieron ventaja al elenco anfitrión. El 3-0 final fue un castigo excesivo por el desarrollo, pero evidenció una falencia que volvería a aparecer: la dificultad para sostener el plan de juego y evitar errores en momentos decisivos.

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La respuesta llegó ante Benín, rival de menor nivel. El 8-0 fue una muestra de contundencia y de la diferencia que Argentina pudo establecer cuando encontró espacios y confianza. El equipo supo mantener la intensidad y construyó una goleada que fue fundamental a nivel deportivo y anímico.

El triunfo ante México fue la mejor síntesis del carácter de esta generación. Argentina se puso en ventaja, quedó abajo antes del descanso y tuvo que afrontar un partido que podía dejar al equipo sin margen. En el complemento reaccionó, empató a través de Alma Velasco Heim y consiguió el 3-2 en tiempo de descuento con Dolores Delgado para asegurar la clasificación a octavos.

Ese poder de reacción fue una de las grandes virtudes del equipo dirigido por Christian Meloni. Annika Paz, autora de cinco goles en el certamen, fue una referencia ofensiva clave. Velasco Heim, Delgado y Mercedes Diz también aportaron goles y soluciones en momentos importantes. Argentina mostró variantes, capacidad goleadora y personalidad para levantarse después de un golpe tal como el que recibió por parte de México en la primera etapa.

La principal deuda quedó en la regularidad. Ante Polonia y Corea del Sur, el equipo tardó demasiado en entrar en partido. Y cuando encontró su mejor versión, la falta de precisión en los últimos metros le impidió convertir el dominio en resultado. En una competencia de este nivel, no siempre habrá tiempo para corregir un primer tiempo flojo.

La eliminación no debe maquillarse: Argentina estuvo a un gol de seguir en carrera y no lo consiguió. Pero tampoco sería justo reducir su Mundial a ese desenlace. La Sub-20 ganó dos encuentros en la fase de grupos, mostró capacidad para competir y volvió a ubicarse entre las 16 mejores del mundo.

El desafío será sostener este proceso. Las jugadoras que se mostraron en Polonia necesitan continuidad, competencia y acompañamiento para que esta experiencia no quede aislada. Argentina demostró que tiene futbolistas para competir, ganar y discutir partidos de igual a igual.

Foto: Google

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