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Alma Ameigeiras, la primera argentina en la NCAA: “Hay una presión por ser pionera y abrir puertas para las que vienen atrás”

La defensora de 19 años debutará este viernes con SUNY Canton en el hockey universitario de Estados Unidos. Tras formarse entre patines de ruedas en Buenos Aires, una academia en Canadá y la selección nacional, da un salto inédito para el deporte argentino en una disciplina sin infraestructura olímpica en el país.

Por: Facundo Osa

Cuando tenía entre 13 y 14 años, durante una concentración de las selecciones formativas de hockey en línea, a Alma Ameigeiras le pidieron que escribiera sus máximos sueños deportivos en un papel. En ese trozo de hoja no dudó: puso que quería jugar al hockey sobre hielo en una universidad de Estados Unidos. Hoy, esa meta adolescente deja de ser un anhelo para transformarse en un hecho histórico.

Este viernes 30 de octubre, con la camiseta de los Roos de la State University of New York (SUNY) Canton, la defensora argentina de 19 años tendrá su estreno oficial en la División III de la NCAA ante Nazareth University, en el Terry Martin Arena. Llega tras disputar dos encuentros de pretemporada, victoria 3-0 frente a Potsdam y caída 5-0 ante Plattsburgh State, vigentes campeonas nacionales y potencia de la categoría, convirtiéndose formalmente en la primera jugadora formada en el país en alcanzar la prestigiosa liga universitaria norteamericana.

“Significa cumplir un objetivo que tenía desde muy chica. Estar acá y mirar para atrás es impresionante. A veces, en el día a día, entre los exámenes y las corridas a los entrenamientos, una lo normaliza; pero estoy muy orgullosa de la Almita chiquita que siguió adelante a pesar de las trabas. Hay una presión de ser pionera, de dejar a la Argentina bien parada y de abrir caminos para las chicas que quieran venir después”, reconoce Alma.

De las pistas chicas de Buenos Aires al hielo de Norteamérica

El recorrido de Ameigeiras desafía la lógica de un deporte que en Argentina aún carece de infraestructura olímpica techada (la pista de Fantasy Skate en Villa Devoto no tiene dimensiones oficiales y la de Ushuaia es al aire libre). Como casi todas las jugadoras locales, sus primeros pasos fueron sobre ruedas. Empezó en el roller hockey a los 10 años en Buenos Aires, deporte donde construyó una carrera destacada que la llevó a integrar la selección nacional en los World Skate Games de Italia 2024 y, recientemente, en Asunción.

El contacto con el hielo llegó casi por casualidad y con dificultades iniciales. En 2021 viajó a un campus internacional en Hungría donde nunca antes había patinado con cuchillas. “Ese campus terminó con un brote de COVID y quedamos varadas un mes. Además, sufrí un montón porque el hielo es completamente distinto: el patín, los frenos, la velocidad… Cuando volví dije ‘nunca más hielo’. Pero después me sumé a la selección de hielo para jugar la LATAM Cup en Miami y me empezó a encantar”, recuerda.

Para dar un salto de calidad real, necesitaba competir a diario sobre pistas congeladas. A través de un showcase en Estados Unidos consiguió una beca para sumarse al Purcell Collegiate en Columbia Británica (Canadá), una academia de desarrollo donde jugó dos temporadas (llegando a ser subcapitana en el ciclo 2025/26) bajo la dirección de la delantera ucraniana Valeriia Manchak.

“En Canadá los primeros dos meses fueron durísimos; la diferencia de nivel era enorme y me sentía regalada. Pero la academia me dio herramientas técnicas de patinaje, tiro y, sobre todo, cabeza. Empezar de abajo siendo de las peores del equipo te obliga a levantarte todos los días sabiendo que tenés que ganarte tu lugar trabajando el doble”, explica sobre su etapa en el hockey canadiense.

El salto universitario y el sueño profesional

El rendimiento en Purcell atrajo las miradas de los reclutadores universitarios, que valoraron su perfil defensivo, su disciplina táctica y su constancia para entrenar. Así desembarcó en SUNY Canton, donde no solo encara el desafío deportivo en la NCAA, sino también el académico cursando la carrera de Administración de Empresas.

Su rutina actual refleja la exigencia del sistema estadounidense: clases por la mañana, sesiones de gimnasio o bicicleta al mediodía y entrenamientos en hielo todas las tardes, preparando una doble fecha de partidos cada fin de semana.

“El juego universitario es mucho más rápido y te obliga a decidir en milésimas de segundo. Mi primer objetivo es ganarme el puesto fin de semana a fin de semana, ser sólida y que las entrenadoras me vean consistente para sumar minutos. Pero también quiero disfrutarlo, recordar que estoy acá porque lo elegí y disfrutar el proceso”, asegura.

A nivel de selección, Alma ya festejó el título del 3×3 Series en 2024 y el subcampeonato en 2025, formato impulsado por la Federación Internacional (IIHF) con aspiraciones de sumarse a los Juegos Olímpicos de Invierno. Ahora, su paso por la NCAA abre una vidriera que históricamente alimenta las ligas profesionales.

Aunque el surgimiento de la PWHL (la liga profesional de Estados Unidos y Canadá que expandió su cuadro a 12 equipos) revolucionó el hockey femenino, Ameigeiras mira su porvenir con pragmatismo: “La PWHL es un nivel tremendo. Siendo sincera, mi meta a largo plazo tras cumplir mis cuatro años universitarios acá es poder jugar profesionalmente en Europa. Ligas como las de Suecia, Suiza, Finlandia o incluso España son muy competitivas, tienen un excelente desarrollo y me encantaría hacer una carrera profesional allá”.

Este viernes, cuando salte al Terry Martin Arena, Alma Ameigeiras no solo debutará en el hockey universitario de Estados Unidos: estará abriendo una huella inédita para los deportes de invierno en Argentina.

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