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Básquet

No te vayas, Chapu

Andrés Nocioni confirmó su retiro como jugador profesional. Con una seguidilla de hitos en su carrera, uno de los integrantes de la Generación Dorada abandonará la naranja cuando termine la temporada. ¡Gracias Chapu, sos eterno!

1364 puntos en 121 partidos oficiales, oro olímpico en 2004, bronce olímpico en 2008 y Subcampeón mundial en 2002; son los números que la Confederación Argentina de Básquet difundió sobre las actuaciones de Andrés Nocioni con la camiseta argentina. Es relevante destacar sus estadísticas porque este lunes, el astro argentino comunicó su retiro del básquet. Así lo confirmó mediante su cuenta de Twitter, asegurando que será su última temporada en el Real Madrid.

Sin perder el humor que lo caracteriza, el anuncio tuitero inició con humor, pero también reflexionó y tornó a su anuncio en emotivo. “Viví como jugué. Siempre fui honesto y entregué mi corazón en cada club en el que estuve; todos los días, todas las prácticas, todos los partidos”, reza uno de los pasajes de su despedida. En la misma se refirió a sus sueños y, enumerándolos remarcó su paso por la NBA, Europa (donde juega actualmente) y el oro olímpico de Atenas 2004, sin dejar de enfatizar su humilde origen en el pueblo santafesino de Galvez, donde jugaba en “un arito todo roto”… Luego desplegó un sinfín de agradecimientos, a los clubes, dirigentes, su familia y sobre todo a su mujer, Paula, reconociendo en ella un baluarte fundamental para su vida: “Ella fue quien me acompañó durante todo el recorrido, quien me contuvo, me abrazó y me levantó las veces que estuve caído. Yo no estuve solo. Solo no hubiera podido”.

El monstruo de 37 años y 2.03m de altura fue parte de la Generación Dorada y jugó con la camiseta argentina por más de 15 años, regalando a los aficionados recuerdos imborrables como el oro olímpico de Atenas y el subcampeonato del Mundial de Indianápolis en 2002. Una de sus magias más recientes fue en los Juegos de Río, donde a solamente seis segundos del final “El Chapu” metió un triplazo para llevar el clásico ante Brasil a suplementario, dándole vida a El Alma y tres puntos vitales para terminar ganando el encuentro.

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“Hasta acá hemos llegado, amigos. Ha sido un camino largo, repleto de piedras, luces, empeño y también grandes satisfacciones. Pero de algo estoy seguro: valió la pena transitarlo”, cerró su carta. Videos y fotos guardarán las epopeyas de Nocioni, esas mismas epopeyas que le dieron un nombre, una identidad y sobre todas las cosas, la idolatría en el mundo del básquet. Él, junto a varios otros hombres inolvidables, marcaron un antes y un después en el deporte.

¡Gracias por la magia, Chapu!

 

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