“La pista es nuestra segunda casa”

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La historia de un albañil que llegó de Tucumán a Mar del Plata, cuna del atletismo, conoció este deporte y lo encandiló.
Por @robervota

Jorge Luis Juárez es tucumano, vive en Mar del Plata, tiene 40 y dos hijas. Es albañil de profesión, hace tan solo cinco años que conoció el atletismo y dos que corre para el club JM Corredores.  En estos años ya sumó 5 maratones y una ultramaratón de 50K en abril del año pasado.

Fue muy exigente, muy dura y  me propuse correr los 100K este año pero ya nos avisaron desde la World Athletics que se suspendía”, comenta Juárez. Él hace su comparación con el fútbol y dice que “JM es como Boca y Malgor Track –el equipo de Leonardo Malgor- es Ríver”, pero aclara que “deben estar todos unidos y tirar para el mismo lado por el bien del atletismo”.

Es un agradecido a este deporte por todo lo que le dio; entonces, una manera de retribuirle es ir todos los días dos o tres horas a la Pista Justo Román a colaborar en lo que se pueda. Vive a 10 cuadras y entre medio del entrenamiento y su trabajo se hace un hueco para ir y hacer bancos de cemento, pintar, plantar, arreglar butacas.

“Gracias al atletismo dejé de fumar,  yo no sabía nada de técnica, no sabía respirar, era todo nuevo para mí. Además de esta manera les estoy marcando un camino a mis hijas, de hacer actividad física, compartir un lugar, un club, es nuestra segunda casa la pista. Mi satisfacción es el día de mañana decirle a mis hijas que yo hice ese banco, que colabore en esto”, comenta con entusiasmo.

Se nota que el atletismo lo enamoró y ese sentimiento lo quiere replicar en las generaciones siguientes. Cada vez que se disputan los Torneos Evita y llegan jóvenes de su provincia o de otras, deja su trabajo y se instala en la pista para brindarles todo el conocimiento que tiene, para que puedan sentirse a gusto y lograr el sueño que él pudo cumplir con el deporte. “Ellos están en el primer mundo cuando vienen acá. Allá tienen una pista de tierra marcada con cal entonces, yo esos días, me dedico a estar con ellos, a acompañarlos”, agrega Juárez.

En cuanto al aporte del Municipio y del Emder comenta que “todo pasa por un tema burocrático, hay que respetar el protocolo y se pierde mucho tiempo en llenar planillas, obtener autorizaciones y que lleguen los materiales”. Siguiendo este punto, Jorge aduce que “yo aporto lo que puedo y el resto sale del bolsillo de Leo Malgor, o va él y pone la cara para pedir pintura, por ejemplo, y canjearla por nombrarlos en sus redes sociales”.

Una de esas historias invisibles. Historias sin medallas, que vale la pena que salgan a la luz. Historia de un hombre que, como él dijo, salió de un rancho con olor a humo y no perdió la memoria. “Conocí muchos lugares de Argentina gracias al atletismo. Hay que ser más solidarios, estamos de pasada en esta vida y tenemos que dejarle algo a los que vienen atrás”.

Foto: Archivo personal Jorge Luis Juárez.