¿La FIFA quiere que las aperturas del Mundial generen la misma expectativa que los Juegos Olímpicos?

Desde el desfile de delegaciones en Uruguay 1930 hasta las tres ceremonias previstas para 2026, la FIFA parece apostar cada vez más por convertir la apertura del Mundial en un espectáculo capaz de generar expectativa por sí mismo.
Por: Ángeles Vidal
Cuando pensamos en un Mundial, pensamos en fútbol. En los partidos, las figuras y las selecciones candidatas al título. Pero en los últimos años parece que la FIFA empezó a prestar cada vez más atención a otro aspecto: las ceremonias de apertura.
La comparación con los Juegos Olímpicos surge casi de manera natural.
Cada cuatro años, millones de personas alrededor del mundo siguen la ceremonia inaugural olímpica aunque después no vean todas las competencias. La apertura se transformó en un espectáculo por sí mismo, capaz de generar expectativa, conversación y momentos que quedan en la memoria colectiva.
Y todo indica que la FIFA quiere recorrer un camino parecido.
Para el Mundial 2026, el organismo apostó por una producción de gran escala y contrató a Marco Balich, uno de los productores más reconocidos del mundo cuando se trata de grandes ceremonias internacionales.
La decisión parece acompañar una tendencia cada vez más visible. Por primera vez en la historia, una Copa del Mundo tendrá tres ceremonias de apertura, una en cada país anfitrión: México, Estados Unidos y Canadá.
La coincidencia resulta llamativa porque apenas dos años después Estados Unidos recibirá los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde también se anunció una innovación inédita: dos ceremonias de apertura simultáneas entre Los Ángeles y Oklahoma City.
Más allá de las diferencias entre ambos eventos, tanto la FIFA como el movimiento olímpico parecen apostar por ceremonias cada vez más ambiciosas, pensadas para convertirse en un espectáculo global por derecho propio.
Sin embargo, lo más curioso es que esta relación entre el Mundial y ciertos elementos que hoy asociamos a los Juegos Olímpicos no es nueva.
Un antecedente en el primer Mundial
Si viajamos hasta Uruguay 1930, encontramos una imagen que resulta familiar para cualquier aficionado olímpico.
Durante los actos inaugurales se realizó un desfile de las delegaciones participantes, una postal que actualmente suele asociarse de forma inmediata con los Juegos Olímpicos.
Con el paso de las décadas, el Mundial construyó una identidad propia y el foco quedó puesto principalmente en el fútbol. Mientras tanto, los Juegos Olímpicos continuaron desarrollando ceremonias cada vez más ambiciosas hasta convertirlas en uno de los eventos más esperados del calendario deportivo.
Más allá del partido inaugural
Nadie puede afirmar que la FIFA esté intentando copiar a los Juegos Olímpicos. Son eventos diferentes y con objetivos distintos.
Pero sí parece evidente que busca darle a la apertura un papel cada vez más importante dentro del espectáculo mundialista.
La contratación de especialistas en grandes ceremonias, el crecimiento de las producciones y la importancia que han adquirido los shows inaugurales muestran una tendencia clara.
Casi cien años después del primer Mundial, la FIFA vuelve a apostar por convertir la apertura en un espectáculo por sí mismo, más allá del partido.
Y quizás ahí esté la conexión más interesante con los Juegos Olímpicos: la búsqueda de que la ceremonia también forme parte de la experiencia que millones de personas esperan cada cuatro años.
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