fbpx
Básquet

Manu, el olímpico definitivo

Manu Ginóbili es sinónimo de Generación Dorada, y Generación Dorada es sinónimo de Juegos Olímpicos. En su cumpleaños número 44, en medio de Tokyo 2020, un repaso de sus participaciones históricas con la camiseta celeste y blanca.

Por Sol D’Amato

Emanuel David Ginóbili nació el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca. Hijo menor de tres hermanos, tuvo siempre en su cabeza el objetivo de ser como ellos, jugar en la Liga, llegar al exterior, jugar en la Selección y pisar la NBA. Logros que muy pocos seres humanos han podido lograr, entre los que se encuentran 16 temporadas en la máxima competencia, un retiro de camiseta y cuatro anillos. Ah, y una dorada en los Juegos Olímpicos, entre otras cosas…

Manu participó de la Selección mayor entre 1998 y 2016. Vistió la celeste y blanca en los Juegos de 2004, 2008, 2012 y 2016. En un recorte totalmente acotado de su carrera, en los juegos logró dos medallas: oro en Atenas y bronce en Beijing.

Artículos Relacionados
último partido y leyenda

Arrancando de atrás para adelante, en Río 2016 fue convocado por Sergio Hernández para retirarse a lo grande: participando de su cuarto Juego Olímpico. Manu no había sido de la partida en la clasificación, de hecho no había vestido la camiseta argentina desde el Londres. Si bien Argentina no pudo pasar cuartos de final frente a Estados Unidos, el bahiense completó su viaje olímpico con 6 partidos, promediando 15 puntos, 3 rebotes y 3.5 asistencias.

Londres 2012 y el comienzo de la transición

Londres 2012 lo traería a la Selección como uno de los referentes más experimentados del plantel, consolidado en el básquet estadounidense y con 3 anillos en su haber. Esto se vio reflejado en su aporte: pese a haber finalizado cuartos en la competencia, Manu fue el tercero en promedio de puntos en todo el torneo, con 19.4 puntos. Fue líder en ésta y en rebotes en las estadísticas albicelestes, con 5.4.

El bronce de Beijing y la continuidad olímpica

Beijing 2008 intentaría ser una réplica de Atenas, y Manu fue de la partida. En semis sufrió una lesión que lo dejó afuera de la competencia, pero pese a eso, quedó cuarto en el promedio de puntos de 17.7 y quinto en asistencias con 3.9. La medalla de bronce colgó de su cuello, y se afianzó como el jugador cumplidor y mágico que demostró hasta el final de su carrera.

Atenas 2004 lo consagró como deportista. Lo convirtió en leyenda, con 27 años. En su debut olímpico, primer partido de la competencia, Manu le dio a la Argentina la esperanza de saber que el oro no estaba tan lejos de lo que podría pensarse. Restaban 3.8 segundos, Serbia y Montenegro venía de convertir el libre que los ponía en ventaja. El Chapu Nocioni toma la pelota y reanuda el juego, con un pase al Puma Montecchia, que intenta avanzar por la derecha, pero se enfrenta a la marca y no puede avanzar. En el pivot, ve a la pasada a Manu corriendo por la izquierda hacia el aro, tal vez convencido de que podía ayudar. Le pasa la pelota, y con la chicharra de final de juego casi sonando, Manu vuela al aro, soltando la pelota para cambiar la historia.

La Palomita y el comienzo del sueño

Después de este comienzo soñado, Argentina tuvo chance de jugar todos los partidos propuestos para llevarse la dorada. Y así fue. La final victoriosa ante Italia le dio al país una nueva ilusión, una nueva medalla olímpica, una nueva generación que marcó un antes y un después en la historia del básquet mundial. Ah, también le dio un MVP, Emanuel David Ginóbili. En este día y en cada 28 de julio, gracias por todo Manu, y feliz cumpleaños. Ojalá seas eterno.

Fotos: Archivos FIBA y CAB

Sol D'Amato

Periodista Deportiva, Profesora de Educación Física y Fotógrafa. Hablo de básquet, género y noticias generales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior