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El alto rendimiento y su injerencia en la adolescencia

¿Juego o Profesión? ¿Amateur o profesional? Son algunos de los interrogantes que intentaremos develar en el presente informe en la competencia en chicos de mediana edad. La importancia del apoyo del círculo íntimo del deportista y el aprendizaje en la preparación física, son conceptos a tener en cuenta en el alto rendimiento.

Por Lucas Zampino

Recientemente, Rosario fue sede de la tercera edición de los Juegos Suramericanos de la Juventud. En dicha competencia, convivieron miles de chicos y chicas que tenían varios objetivos. Entre ellos, dar sus primeros pasos en el deporte, dejar a los más de quince países intervinientes en lo más alto del podio, o hacer una performance que le permita ir descubriendo si realmente tienen intenciones de dedicarse de lleno a la actividad que eligieron.

Sin embargo, planteada dicha introducción, surgen algunas cuestiones que buscaremos develar a lo largo de este informe. Para ello, dialogamos con una nutricionista, un profesor de educación física, una psicóloga deportiva y, por sobre todo, dos deportistas de 15 y 17 años, quienes gentilmente se prestaron con Argentina Amateur Deporte para dar sus puntos de vista.

El círculo íntimo como sostén en el deporte

Los principales protagonistas son los mismos deportistas, de ello no quedan dudas. Es por eso que desde hace un tiempo tanto Erich Luis Gisler Englander como Maximiliano Fiscella Nicoli irrumpieron en el universo deportivo.

Gisler nació en Santiago de Chile un 28 de agosto de 2006. Realiza la escuela secundaria en su país natal en el colegio San Isidro, y practica esquí náutico desde los cuatro años. Es federado argentino desde los nueve por su núcleo familiar (su hermana mayor, Terhi, realiza el mismo deporte también para Argentina y su papá, Luis, es su entrenador). Del otro lado, Fiscella es oriundo de la ciudad de Rosario, nació un 26 de septiembre de 2004 y cursa el último año del secundario en el Colegio La Salle.

Erich y Terhi Gisler Foto. Gentileza Erich Gisler

Seis de los siete días de la semana ven a Gisler entrenar en el agua del Campo La Barbada. Comenzó su camino como esquiador por simple interés y no verse influido por su núcleo familiar, destacando entre otras cosas lo amigable y simpático del mundo del esquí al no ser un ambiente muy grande.

Gisler siente más que importante el apoyo de su círculo cercano ya que realiza un deporte de alta competencia y debe ausentarse en el ámbito escolar. “Mi colegio es bastante gentil conmigo. Hacen todo lo posible para que yo me sienta bien cómodo y no presionado. Con el tema del tiempo es más complicado ya que está en el norte de Santiago el lago (y el Colegio en el Sur)”, expresó sobre su relación entre las distancias entre su lugar de entrenamiento y el establecimiento escolar distantes a más de una hora. No obstante, no se considera ni excelente, ni el mejor ni el peor estudiante. “Siento que soy un buen alumno dentro de todo”, contó, y que trata de ser “lo más responsable con los estudios porque es algo bastante importante”. “No hay que dejarlo de lado”, aconsejó.

La exigencia siempre está presente, ya sea en la escuela o en el deporte, en este caso en el esquí. Gisler no se muestra ajeno a eso y agradeció que su padre no lo fuese a grandes rasgos porque hizo el mismo camino que él. En cierto modo, se siente levemente en la previa a una competencia, no así en los entrenamientos donde trata de disfrutar y no estresarse. “Sabe que hay días malos, días buenos. Pero al día a día, no. Mi papá no es muy de presionarme, sabe que hay días que uno esquía bien, otros que esquía mal”, marcó.

Foto: Gentileza Erich Gisler

Por último, y para que la frustración no se adueñe de él, se apoya en sus amigos ya que entienden que realiza un deporte de alto rendimiento que requiere constantemente de los afectos. “Siempre me apoyan, para los torneos siempre me mandan mensajes como para que me vaya bien”, cerró.

Fiscella eligió al rugby a la edad de cuatro años y ya nunca más se pudo despegar de la ovalada. Formado en el Club Atlético del Rosario, integró la selección argentina de rugby 7 que fue medalla de oro en los Juegos Suramericanos de la Juventud (NdR: 53 a 0 a Chile en la final).

Foto: @maxifiscella instagram

La disciplina y el estar dispuesto a todo fueron algunas de las claves que le valieron para la citación al seleccionado argentino. No obstante, y dada la cantidad de entrenamientos, debe ausentarse en su escuela. Lunes, martes y jueves tiene doble turno. Por la mañana, va a la academia del litoral y por la tarde a “Plaza Jewell”. Por esa razón, le resulta complicado el ritmo escolar, aunque ya lo tiene acostumbrado. “Los directivos de mi colegio siempre me dieron el punto bueno y me apoyaron en la toma de decisión”, valoró. E inmediatamente agregó: “Nunca tuve problemas con las materias ya que los profesores tratan de ayudarme a qué esté al día. Me dan trabajos prácticos para que haga en casa y siempre están disponibles para cualquier duda”.

Para mantenerse en la alta competencia, siente que es “fundamental” tener a la familia al pie del cañón. Y encontró en su madre a la fan número uno, que va donde Maximiliano juegue. Fiscella admitió tener que rendir siempre al ciento por ciento. Una de las causas que lo explica es dar constantemente lo mejor para el equipo, ya que “al ser un referente del mismo soy muy autoexigente y busco que las cosas salgan de la mejor manera”

Fiscella concluyó que para despejarse del estrés anota los tres objetivos que busca en un partido o práctica. “Esto me ayuda a relajarme y estar enfocado”, apuntó.

Preparación física: control corporal para una mejor calidad deportiva

Una preparación física resalta las cualidades de los deportistas y los ayuda a crecer y a evolucionar tanto en su desarrollo corporal como deportivo. Para eso, es necesario que deba ser controlado por profesionales de la educación física para su correspondiente fortalecimiento.

Marcos Daut es docente de educación física. Nació en Pergamino hace 26 años y en el último tiempo desempeñó dicho rol, entre otros lugares, en el club Sportivo América que participaba de la Liga Argentina, la segunda categoría del básquet nacional. Allí trabajó, tanto con el platel superior como con adolescentes que integraban la primera división y se insertaban en el mundo de la anaranjada.

Basando el informe en dicha franja etaria, Daut refirió que eran los chicos los que llevaban la intensidad de los entrenamientos a los mayores que en ciertas ocasiones debían aguantar el rigor que les proponían. Sin embargo, aquí es preciso señalar un apartado en lo que respecta a los entrenamientos, que se diferenciaba –principalmente- por las cargas, para no ejercer alguna dolencia a futuro. “Por ahí los chicos hacían algún tipo de natación o aprendizaje de algunas técnicas derivado del levantamiento olímpico. Primero los teníamos haciendo técnica y demás, y a medida que iban avanzando ya se sumaban”, clarificó.

Cada deporte es un mundo. A la hora de trabajar la parte física se busca adaptar el mismo para no tener consecuencias contra los rivales y estar en iguales condiciones. Asimismo, indicó que “es muy importante” el entrenamiento para la etapa comprendida entre los 15 y 18 años, donde percibe, según él, “una diferencia abismal con las progresiones tanto en el gimnasio y dentro de la cancha”. Y añadió: “En esa etapa es donde más hay que meterle y desarrollar más las capacidades”.

El compromiso en un plantel deportivo es uno de los requisitos vitales que cualquier persona que practicó un deporte no debe estar ajeno. Eso lo sintió Daut en su estadía en Sportivo América y que, además, se ve en cualquier equipo. “Cuando se meten en la competencia en el alto rendimiento, por lo menos los que tuvimos nosotros, nos dio buenos resultados. Estaban comprometidos. A veces hasta faltaban a la escuela para ir a entrenar”, ratificó. Y lo ejemplificó: “Me acuerdo que había un chico que había dejado inglés que iba en contraturno para poder ir a entrenar”.

Los referentes suelen cobrar valor. Por eso, y para finalizar, Daut rescató el enfoque que ponían los juveniles en ellos a la hora de entablar una conversación para pedir un consejo de cómo manejarse dentro del equipo y mantener “la cabeza enfocada” dentro o fuera de la cancha.

Fotos: Gentilez Erich Gisler y Maximiliano Fiscella

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