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Hockey sobre hielo

Hija y padre listos para Lillehammer

Iara, de unos cortos 14 años y su papá Dicky, vicepresidente de la Asociación Argentina de Hockey sobre Hielo y en Línea, están en la puerta de vivir algo histórico para el deporte: los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno. Conocelos.

Por Micaela Piserchia
(@micapiserchia)

Iara Haiek fue la última clasificada a los Juegos Olímpicos de Lillehammer, apenas a días de su comienzo. La adolescente de 14 años que vive en Buenos Aires, dialogó con Argentina Amateur y se mostró sorprendida por su oportunidad olímpica en el hockey sobre hielo de destreza: “Sinceramente cuando fui al clasificatorio en Finlandia no esperaba tan buen resultado por la falta de hielo en nuestro país; pero al ver que había ido bastante bien me sentí muy feliz y satisfecha con lo que logré. No me esperaba que a 20 días antes de los Juegos nos mandaran que se había lesionado la atleta de Dinamarca, por lo que como yo era la primera suplente, tomé su lugar y clasifiqué”. Iara se había preparado previamente durante todo 2015 en Buenos Aires, en campus realizados en la pista de Tortuguitas y como resultado fue rankeada como la mejor del país. Incluso sin pistas olímpicas en el país, Haiek logró su cometido.

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Sin miedo a la cercanía de los Juegos, Iara se mostró firme y, sin vacilar, comentó que “siempre me sentí preparada porque como era la primera suplente ya venía pensando en que la posibilidad existía”. Por suerte se le dio, y ahora la hija de Dicky tendrá la chance de hacerse ver ante el mundo. De acuerdo con las expectativas, Haiek prometió “dar lo mejor de mí misma y tratar de tener el mejor resultado posible para Argentina”, a la vez que espera demostrar todo lo que sabe en sus mejores pruebas: el slap shot, la de precisión de tiro y la de precisión de pases.

Dicky Haiek, su padre y entrenador, seguramente esté viviendo un momento de ensueño. Por eso, comprometido con la charla, contó un poco sobre la vida que llevan dentro del deporte, cosa que no es fácil porque se trata de un deporte poco convencional, de una chica que atraviesa la difícil adolescencia y que, para colmo, afronta un momento muy importante en su vida: “La verdad es que es un orgullo doble por todo el esfuerzo que pone y por cómo se comporta dentro y fuera de la cancha. Sabemos diferenciar muy bien cuando estamos compitiendo y entrenando a cuando estamos compartiendo una comida familiar. Está muy bueno ver disfrutar a tu hija del deporte que más te gusta y por eso mi deseo es vivir una vida basada en el deporte, disfrutando cada uno de los campeonatos en el que participe”.

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