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“La CABB no contemplaba Juegos de la Juventud y por eso renuncié”

Emilio Gutiérrez, flamante director nacional del básquet escolar y universitario de la CABB, contó sobre su visión (y misión) del deporte que tanto ama, su participación en los Juegos de la Juventud Buenos Aires 2018 y de su nuevo rol directivo en la máxima autoridad nacional de la naranja.

Por Sol D’Amato

Emilio Gutiérrez es profesor de Educación Física, sociólogo, entrenador y gran conocedor del básquet. El hombre orquesta de 61 años repasa sus aficiones, los logros del deporte nacional y la apuesta al 3×3 desde sus orígenes en el país hasta hoy.

¿Qué visión tenés sobre el deporte, sociológicamente hablando?

El deporte es uno, solo uno, el de los contenidos de la Educación Física. Que es parte del proceso educativo. Una herramienta invaluable con la que podemos educar perfectamente a nuestros hijos. El básquet, y en especial el 3×3 escolar, es lo más atinado para que, tanto profesoras como profesores, puedan trabajar habilidades sociales, junto con las técnico-tácticas, las psicofísicas, la resiliencia y la empatía. En síntesis, lo mejor del menú cuando el sol vuelva a brillar.

Emilio es docente de docentes, profesor en varios profesorados de Educación Física de la ciudad de Buenos Aires, de la cátedra de Sociología y de Básquet. Tuvo un fuerte vínculo con el básquet universitario, mientras fue coordinador del torneo interfacultades de la Universidad de Buenos Aires. También fue director del 3×3 previo a los Juegos de la Juventud 2018.

¿Qué te llevó a involucrarte en la formación docente?

Porque es una vocación familiar a la que no pude escapar. Lo social, la política, el deporte y la docencia son cuestiones de Estado en mi familia.

“El 3×3 tiene tantas propiedades buenas como el aloe vera: los chicos se divierten y están obligados a tomar decisiones”.

Emilio Gutiérrez

¿Cómo llegaste al básquet 3×3?

Llegué cuando me enteré del Mundial de Grecia al que fue Carlos (Spellanzón) dirigiendo a los equipos argentinos. Me gustó la propuesta de FIBA, deduje que la modalidad (superurbana y muy intensa) para la época iba ser un traje a medida para los argentinos, y la realidad indica que lo es. De todos modos, aquí ya había movida en Neuquén y algunos torneos argentinos de menores que se jugaron con poca repercusión.

¿Qué decisiones institucionales tomaron para acercar la disciplina a la agenda del deporte nacional?

FIBA organizaba mundiales y la actividad en Argentina era débil. Nosotros, junto a Carlos, convencimos al presidente de FeBAMBA, Fabián Borro, de que era el futuro y felizmente lo entendió y apoyó. Desde la Federación, no paramos hasta hoy de hacer eventos y acciones para que la actividad creciera como lo hizo.

¿Cuál fue el camino a los Juegos de Buenos Aires?

Como responsable del 3×3 en Argentina, concurrí a los Mundiales Sub-18 de Hungría 2015 que salieron subcampeones, Kazajistán 2016, en quinta posición y el de mujeres mayores en China, también en 2016, que salieron octavas. La CABB nunca quiso hacer un plan que contemplara los Juegos con anticipación. Preferían armar un equipo cuando faltara poco, sin tanta anticipación y por eso renuncié. Los equipos se conformaron un poco antes del torneo y hay que reconocer que la estrategia les dio resultados. Los chicos jugaron fantástico. En ambas ramas estuvieron estupendos.

Carlos Spellanzón es el actual director nacional del básquet 3×3, y comanda la tarea que comenzó Gutiérrez en 2015. Masividad y aumento del conocimiento de un deporte sumamente atractivo e intenso.

¿Qué repercusiones trajeron los Juegos?

La repercusión fue muy buena, el público eligió al 3×3 como una de sus disciplinas favoritas y hoy no necesita ninguna presentación. Todos saben de qué se trata. Ahora mismo estamos transcurriendo la segunda fase. Esto es, lograr, con la ayuda de estudiantes y profesores, que el 3×3 también sea un clásico dentro del colegio. Estamos en ello y lo vamos a conseguir. El 3×3 tiene tantas propiedades buenas como el aloe vera. Los chicos se divierten y están obligados a tomar muchas decisiones, objetivo básico dentro de la currícula escolar. Y además es un juego muy noble y paciente. Puede que a alguno no le guste el 3×3… No importa, el 3×3 lo sabrá esperar.

Gutiérrez tiene vasta experiencia en lo que al básquet respecta: tanto como docente, como dirigente y entrenador. Pero también tiene en su haber el libro “1956, donde habita el olvido”, que trata sobre la prohibición de los campeones de 1950, y que sirvió de base para el documental realizado en 2010, “Tiempo Muerto”.

Entre sus albores se encuentra la buena relación que tuvo con León Najnudel, el padre de la Liga Nacional, entrenador e impulsor del básquet argentino.

¿Qué relación tenías con León?

A León lo conocí cuando era adolescente. Mi padre era entrenador y del mismo grupo, egresados de las primeras camadas del Instituto Nacional del Deporte, y fundaron la primera Asociación de Entrenadores ATEBA. Luego, de grande, fui amigo de León, no íntimo, pero sí amigo. Como ahora lo soy de Iván, su hijo.

La relación fue la de cualquier discípulo tratando de aprender lo máximo en el menor tiempo posible, de su maestro. Era alguien que vino del futuro a señalar cual era el camino y se fue muy rápido. Lo sentí mucho. Porque si bien la revolución que armó en el básquet argentino está a la vista y logró los frutos esperados, dejo una inconclusa: la democratización del deporte argentino, que no estaríamos pudiendo lograr. Creo además que, junto a Federico Dickens y Juan Domingo Perón, forma parte del trípode en el que se basa el deporte nacional. Uno de los tres grandes. Los únicos, por ahora, que pudieron cambiar viejas estructuras y conseguir, con sus innovaciones, mover el amperímetro.

¿Cómo sería democratizar el deporte?

Se refiere a la democratización de las estructuras. Que para elegir un presidente federativo voten jugadores, entrenadores y árbitros, además de dirigentes. La democratización del deporte está implícita en el objetivo de la masividad, la diversidad y la inclusión.

¿Y qué pensás respecto a esto de la reforma del estatuto de la CABB?

La reforma es simplemente ponerse en línea con FIBA y su programa FIBA One. Es lo esperable que suceda. Que una afiliada acate los estatutos de la federación madre. La tensión que hubo es normal. La lógica que existe cuando se decide emprolijar una institución que no lo estaba.

La nueva dirigencia de la CABB, a cargo de Fabián Borro, puso en marcha una reforma del estatuto que los rige, para encuadrarse con el plan de la FIBA. Esta modificación tuvo su aprobación semanas atrás, con representantes de las federaciones provinciales, vía videollamada. Algunos basquetbolistas y allegados al deporte no se mostraron del todo conformes con esta decisión, como fue el caso de Luis Scola.

¿Cómo ves el futuro de básquet en el país, tanto a nivel profesional como de formativas?

La respuesta tiene muchas aristas. Argentina es subcampeón mundial, es un dato de la realidad, lo que nos hace sospechar que nuestra competencia produce muy buenos jugadores. ¿Eso quiere decir que nuestra competencia esté bien? Bueno, depende con cual la comparemos. A mí me parece que, si la Liga sigue existiendo como tal y sigue generando lo que genera, pese a las crisis recurrentes del país, eso ya es un logro inmenso. Comparada con la NBA o con las ligas europeas, evidentemente, existe la misma distancia que entre Argentina y Estados Unidos o Europa. En divisiones formativas entiendo que estamos bien. Los entrenadores de base que tenemos son estupendos y la materia prima, óptima.

¿Cuáles son los objetivos de la CABB para tu nueva dirección?

Los objetivos que me propuse alcanzar con la Dirección de Básquet en Edad Escolar y Deporte Universitario son: masividad, diversidad e inclusión. Hay que celebrar que este presidente y este consejo directivo hayan decidido incluir esta dirección en esta nueva etapa de la CABB. La idea esperó 90 años, creo que es indispensable y que tenemos que aprovechar la oportunidad para armar un programa argentino, para argentinos, que respete la rica diversidad cultural que tenemos y nos permita construir ecosistemas basquetbolísticos donde el juego fluya naturalmente.

Gutiérrez tendrá la responsabilidad de fomentar y promover el básquet en las esferas educativas: aumentar su difusión en la escuela y la universidad, con profesionales que incluyan el deporte en su currícula. De esta manera, las posibilidades de que potenciales deportistas conozcan la actividad, y sus docentes los incentiven a practicarlo, será mayor, y podrá provocar una masividad del baloncesto en el país. Si de algo hay que estar seguros, es que experiencia le sobra para poder afrontar el desafío.

Crédito de la foto: Archivo personal Gutiérrez

Sol D'Amato

Soy Periodista Deportiva, Profesora de Educación Física y Fotógrafa. En este sitio escribo sobre básquet nacional.

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