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La maldición de las gimnastas

Doping, lesiones, abusos y trastornos alimenticios. Las trabas que tuvieron las gimnastas argentinas para llegar a los Juegos Olímpicos.

Desde Barcelona 1992 hasta Tokyo 2020 las argentinas tuvieron conflictos para llegar a los Juegos Olímpicos, que se repiten como una maldición para las gimnastas. La más reciente fue la situación de Martina Dominici, quien había clasificado a los Juegos Olímpicos pero un mes antes fue suspendida por la FIG.  Y bajo estas circunstancias llegó Abigail Magistrati a Tokyo 2020, aunque la platense tuvo su mérito por el resultado que alcanzó en Stuttgart 2019.

Magistrati podrá romper con la maldición de las gimnastas

Para Río 2016 las figuras de Argentina eran Ailén Valente y Ayelén Tarabini. Valente llegó a competir y en all around se posicionó 56° con 50.065 puntos. Dos años después, el 8 de marzo de 2018, Ailén le puso punto final a su carrera como gimnasta. Luego cuando el mundo de la gimnasia comenzó a hablar sobre la cultura del miedo, Valente hizo una confesión. Contó que durante el año olímpico, comía muy poco y a veces a escondidas. Subió dos fotos a sus redes sociales y dijo que Río 2016, pesaba 20 kilos menos.

Ayelén Tarabini, la maldición de las gimnastas no la dejó ser olímpica

En tanto Tarabini no logró ser olímpica a pesar de una carrera exitosa. Durante los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, se rompió el tendón de Aquiles y esta lesión no le permitió llegar a Londres 2012. Sin dudas, una característica de Ayelén es la resiliencia y así emprendió un nuevo ciclo olímpico para 2016. 

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El 2015 fue uno de los mejores años de su carrera. Terminó como la número uno en los ranking de suelo y viga. Antes de los Juegos Olímpicos, estaba el Mundial de Glasgow 2015 para acceder al preolímpico. Aquella vez las argentinas Valente, Tarabini y Belén Stoffel empezaron en viga y la siguiente rotación fue suelo. Ayelén comenzó su rutina sin errores, pero en el medio, su tendón de Aquiles se cortó. Otra vez la misma lesión pero en el otro pie. Finalizó la serie tratando de caer lo mejor posible en la última diagonal. La marplatense cayó sentada y automáticamente rompió en llanto porque supo que no iba a estar en Río 2016.

Sin embargo, Ayelén lo intentó una vez más: Tokyo 2020. Llegó el Mundial clasificatorio aunque el head coach Roger Medina no la eligió para el all around. Luego en 2020, Tarabini anunció su retiro y acusó de maltrato a Medina. Pero no descarta volver a la disciplina y pelear por llegar a París 2024, tal vez bajo los colores de otra bandera.

En Londres 2012 la representante argentina fue Valeria Pereyra, llegó a lo máximo del deporte y de pronto se borró por completo de la gimnasia. Reconoció, en una entrevista con De Taco que tuvo un principio de trastorno alimenticio, pero supo pedir ayuda a tiempo. En 2019 volvió con más madurez y con la idea de disfrutar pero también con Tokyo 2020 como objetivo. Si bien no estuvo en el Mundial 2019, tenía la chance de entrar por las plazas continentales. Pero meses antes del Panamericano se rompió los ligamentos cruzados y se perdió el torneo.

La situación más atroz la vivió Karina Oliveira, clasificada a Barcelona 1992. Karina no pudo competir debido a una grave lesión. Sufrió la fractura y desplazamiento de una vértebra, así con 16 años dejó la gimnasia. Pero Karina padeció abusos por parte de uno de sus entrenadores. Como se encontraba  Barcelona y no le permitieron competir, tuvo que hospedarse fuera de la Villa Olímpica y convivir con su abusador. Oliveira guardó silencio por 26 años hasta que decidió hablar en sus redes sociales.

Los Juegos Olímpicos de la Juventud no son ajenos a estos problemas. Olivia Araujo estuvo presente en Buenos Aires 2018. La gimnasta de Vélez tenía dos esguinces de tobillo de grado 3. Alcanzó a competir en suelo pero en el calentamiento de salto se lastimó en unos de los tobillos. Se vendó, realizó el salto, cayó y salió con lágrimas del gimnasio. Esa fue su última actuación internacional.

Abigail Magistrati estará en Tokyo 2020, su clasificación se confirmó 8 días antes. Para adaptarse al horario japonés estuvo entrenado a contraturno. Además con las largas escalas entre los vuelos se perdió el entrenamiento de podio. A contrarreloj y con los nervios de una debutante, ¿podrá la platense romper la maldición de las gimnastas? 

Más allá de ser olímpicas o no,  las argentinas le hacen honor al apodo que lleva la selección: las Fénix. Resurgen de las cenizas y vuelven a empezar. Más fuertes y a luchar contra la cultura del miedo. Alzar la voz y despejar el camino para romper la maldición de las gimnastas.

Fotos: Peri Soler, Martín Waichman y Vero Simón.

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