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Subastó su medalla por una buena causa

La polaca Maria Andrejczyk, subcampeona olímpica en Tokyo 2020, decidió vender su medalla y destinar la plata a salvarle la vida a un niño. Spoiler: le dieron la plata y la dejaron conservarla

Los Juegos Olímpicos siempre dejan historias para contar, no solo durante el evento, sino durante un tiempo luego de su finalización. Y una de estas historias la protagoniza Maria Andrejczyk. La polaca ya fue protagonista dentro de las pistas en Tokyo 2020, al lograr la medalla de plata en lanzamiento de jabalina, y ahora es noticia también por lo hecho afuera: decidió subastar su medalla por una causa más que importante.

Milosz Malya es un bebé de 8 meses que sufre una malformación en el corazón, y que debe ser operado en el hospital de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Su familia ha estado recaudando dinero para poder costear la operación y el viaje a Norteamérica, y a esta causa es a la que decidió aportar su granito de arena Andrejczyk, o mejor dicho, sus varios granos de arena: subastó su medalla, como se mencionó anteriormente, empezando en 44.000 euros.

¿Por qué tuvo este gesto tan destacable la atleta polaca? Porque ella misma sabe lo que es luchar contra la adversidad y el dolor: en 2018, tuvo un tipo de cáncer de huesos que la alejó de las pistas, enfermedad que, por fortuna, pudo superar. Ahora, decidió colaborar vendiendo algo tan valioso como su primera medalla olímpica, pero la historia tuvo final feliz para ella también: la cadena de supermercados polaca Zabka fue quien ganó la subasta, pero decidió permitir que Maria conserve la presea. «Nos conmovió mucho el gesto extremadamente hermoso y noble de nuestra atleta olímpica, así que decidimos apoyar la recaudación de fondos para Mi?oszek. Decidimos que la medalla de plata de Tokio se quedará con María», escribió la cadena en redes sociales.

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«El valor real de una medalla siempre permanece en el corazón. La medalla es sólo un objeto, pero puede ser de gran valor para otros. Esta medalla de plata puede salvar vidas en lugar de acumular polvo en un armario», explicó la polaca en una entrevista con la televisión polaca. Un enorme gesto de Maria Andrejczyk, en una muestra del espíritu olímpico que, claramente, excede lo deportivo, y está presente no solo durante los Juegos, sino todos los días.

Foto: Matthias Hangst

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