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Descenso, slalom y Super-G: Cómo entender el esquí alpino en Beijing 2022

El esquí alpino es uno de los deportes de invierno más famosos del país. Sin embargo, ¿cómo se puede diferenciar cada una de sus modalidades?

Es muy común, en casi todos los deportes poco conocidos, familiarizarse con ellos por primera vez a través de los Juegos Olímpicos. En el caso de los de verano, es usual sentirnos atraídos por deportes que no presenciamos regularmente como el judo o los saltos ornamentales, por nombrar unos pocos.

En el caso de los deportes de invierno, el olimpismo también nos regala esa sensación. Son aún más los espectadores que disfrutan por primera vez de deportes con los que no conviven en su cotidianeidad. Uno de estos casos es el del esquí alpino, uno de los que más miradas se lleva en esta parte del mundo.

Sudamérica es poco conocida por su actividad invernal, pero si hay un deporte que practica un gran número de chilenos y argentinos, es el esquí alpino. La Cordillera de Los Andes y la gran calidad de los centros de esquí que allí se emplazan le permite a un buen numero de atletas poder iniciar la práctica de esta actividad. Además, muchos otros espectadores también se empiezan a sentir atraídos por este deporte que, en la excelencia de los Juegos Olímpicos, despierta muchas miradas por ser el deporte predilecto de los argentinos. Casi nunca falta en la cita olímpica un esquiador de nuestro país.

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Sin embargo, cuando los Juegos Olímpicos empiezan al observar el esquí alpino, algunos conceptos exclusivos del deporte salen a flote. Descenso, slalom, Super-G, slalom gigante y combinada. Para que no te agarre desprevenido, aquí, brevemente, qué significan estos términos para que seas todo un experto durante Beijing 2022.

Slalom

Cuatro modalidades distintas caracterizan al esquí alpino en los Juegos Olímpicos de Invierno y una de ellas es la de slalom.

Es una de las dos disciplinas en las que se prima la técnica de giro, junto con la de slalom gigante, por lo que es muy importante realizar el tramo indicado con cierta habilidad. Sin embargo, como toda modalidad del esquí alpino, ganará el esquiador que más rápido finalice el recorrido.

El slalom consiste en realizar un descenso por una pista demarcada por puertas de color rojo y azul. El atleta tiene que cruzar esas puertas a medida que va realizando el recorrido y deberá hacerlo por la izquierda o por la derecha según el color de cada puerta. Las puertas se llaman así porque en la antigüedad estaban compuestas por dos varillas. El esquiador debía pasar a través de ellas para que el pase sea válido. Sin embargo, con el tiempo, esto se cambió por una sola varilla flexible para agilizar el recorrido.

La técnica es muy importante en el slalom porque la distancia entre puertas es muy corta, por lo que es relevante la calidad de paso por cada una de ellas para llegar en mejor ubicación a la siguiente. Constituye, posiblemente, una de las pruebas más demandantes en cuanto al nivel de precisión que se tiene que demostrar. Es importante resaltar que el esquiador puede tocar con su cuerpo la puerta siempre y cuando los esquíes pasen por el lado correcto de la misma.

La competencia consiste en dos descensos cronometrados sobre la misma pista y ganará el que sume el menor tiempo de las dos carreras. En el siguiente video el último campeón olímpico de la disciplina, el sueco Andre Myhrer en acción.

En el slalom, las puertas están compuestas de una única varilla flexible de color rojo o azul. Se prima la técnica de giro.

Slalom gigante

La prueba de slalom gigante es similar a la de slalom pero tiene ciertas variaciones. Por empezar, al igual que su hermano menor, el slalom gigante resalta la importancia de la técnica por sobre la velocidad. De igual manera, ganará quien complete el circuito en el menor tiempo posible.

Lo que difiere al slalom gigante del slalom es que las puertas están más separadas entre sí y ya no están conformadas por una única varilla, sino que se trata de dos series de banderines, uno a cada extremo de la pista, unidos por dos varillas de color rojo o azul, siguiendo los mismos parámetros del slalom. La pista, a su vez, está señalada en sus extremos con el objetivo de favorecer la visibilidad del atleta. En este otro video, esta vez de la última campeona olímpica, la estadounidense Mikaela Shiffrin, donde se puede ver perfectamente el circuito más grande y las puertas dobles.

En el slalom gigante las puertas están más separadas y demarcadas por dos series de banderines. Los giros son cerrados, igual que en el slalom.

Descenso

El descenso, también conocido como downhill, es, posiblemente, la prueba más peligrosa del esquí alpino. Esto se debe a que la técnica de giro deja de tener relevancia para darle paso a la velocidad. La prueba de descenso es la más rápida de todas las que conforman el calendario del esquí alpino olímpico. Esto provoca que se alcancen velocidades de más de 120 kilómetros por hora.

A pesar de que, al igual que las nombradas anteriormente cuenta con puertas señaladas a ambos extremos, la pista de descenso es prácticamente lineal. Por este motivo, los esquiadores suelen bajan inclinados todo el tiempo para que el rozamiento con el aire sea menor y así, ganar más velocidad. Además, esta es la más ancha de todas las pruebas de alpino. Al igual que en el slalom gigante, la pista de descenso tiene pintados los extremos, así como los sectores de relieve, que el esquiador puede utilizar para ganar tiempo en el descenso. A pesar de que la pista esté delineada, si el esquiador se sale de la misma, pero atraviesa satisfactoriamente todas las puertas, el descenso será contabilizado como válido.

En esta disciplina, los atletas tienen que recorrer el trayecto en el menor tiempo posible, pero solo tienen un intento para lograrlo, a diferencia de las pruebas de slalom, en las que se suman tiempos de dos intentos. Aquí, un video del descenso que le valió a la austriaca Stephanie Venier el oro en el Mundial de Garmisch 2019.

Super-G

Por último, la más ampulosa de todas las pruebas de esquí alpino: el Super-G, o también conocido slalom super gigante. Es una prueba que une la técnica y las curvas del slalom gigante con la velocidad del downhill. Se trata de una pista algo más angosta que la de descenso, con puertas más cercanas unas de otras . De todos modos, el Super-G, a pesar de estar compuesto por un trazado sinuoso y más estrecho, sigue siendo una prueba de velocidad.

El Super-G le exige al atleta a pasar por más puertas que en cualquier otra prueba, intercalando sectores de alta velocidad con segmentos de giros pronunciados. Además, los saltos en pista en esta disciplina suelen ser más largos en comparación a otras pruebas. La prueba de Super-G, al igual que las de slalom, se divide en dos recorridos donde se suman los tiempos de ambos descensos para definir al campeón.

Así fue la definición de la prueba en PyeongChang 2018. En ella, la checa Ester Ledecka le ganó la medalla de oro a la austriaca Anna Veith por tan solo una centésima.

Combinada

Por último, a nivel olímpico también existe la prueba combinada, que consiste en un mix entre dos pruebas: el slalom y el descenso. En este caso, los esquiadores deberán realizar dos bajadas una de slalom y una de downhill, posiblemente las dos pruebas más antagónicas entre sí de las cuatro. De esta manera se premia al esquiador más polifacético o completo. El ganador de la prueba combinada será aquel que sume el menor tiempo posible sobre el total de las bajadas.

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