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Maira Fernández Righi: “Sé que voy a tener buenos resultados”

Maira Fernández Righi

La llegada de Maira Fernández Righi al esquí de fondo lejos estuvo de seguir la hoja de ruta clásica de cualquier atleta argentino de invierno. Nació en La Plata el 24 de noviembre de 2006 y sus padres no tenían ningún tipo de relación con el mundo de la nieve, a diferencia de sus tíos maternos que eran instructores de esquí alpino.

Por: Facundo Osa

Con tan solo seis años, la bonaerense se mudó a Bariloche por el trabajo de su madre, Doctora en física que había sido convocada por el INVAP, y, de la mano de sus tíos, empezó a incursionar en el mundo de la nieve.

“Empecé a esquiar con 12 años en el club porque una amiga con la que hacía atletismo me recomendó el esquí. No me costó mucho cambiar. Habíamos ido bastantes veces a Bariloche porque está toda mi familia acá y mis tíos me habían enseñado a esquiar en esos viajes. Yo antes hacía esquí alpino con el Club Andino también, pero no de competición. Después empecé a hacer atletismo, que me gustó muchísimo, y el esquí de fondo tiene esa relación con lo aeróbico. Me encantó el deporte y seguí por ese lado”, recuerda Maira sobre sus inicios deportivos.

Sin embargo, sus primeras pasiones no fueron en vano ya que sirvieron para moldear sus preferencias en el esquí. “En atletismo hacía velocidad, y ahora que hago esquí de fondo me va mejor en las pruebas cortas. Las disfruto mucho más y me va mucho mejor en las Sprints, aunque este año pusieron la regla de la unificación de distancia que hace que sean más largas las de distancia. Pasaron de 5 a 10 kilómetros y todavía me estoy acostumbrando”, explica.

Como si del destino se tratara, su llegada al deporte estuvo acompañada del timing necesario para terminar de enamorarse de la disciplina: “El primer año que hice esquí de fondo tuve la oportunidad de hacer intercambio con una escuela de esquí de Estados Unidos. Fuimos para el verano de acá y al siguiente año fue la pandemia y no volvimos a viajar. Ya desde ahí vengo cada año a Europa para competir y para entrenar”.

En esas primeras experiencias internacionales fue donde chocó con la realidad argentina dentro de la escena mundial del esquí de fondo. “Los clubes de Europa son mucho más experimentados y de mayor nivel. Hay chicos que son bestias que parecen que tienen cinco años más. Una gran diferencia está en la preparación de esquíes. Tal vez tienen más esquíes y más gente dedicada a la preparación de los esquíes. En nuestro caso, la que los prepara es Lola (Lovisolo), nuestra entrenadora, que los prepara con ayuda de nuestro otro entrenador y eso es una gran diferencia que hace que nos tengamos que apoyar mucho más para preparar los esquíes y demás”.

Pese a las adversidades que fue encontrando a lo largo de su camino, Maira Fernández Righi no se desanima y busca el máximo provecho de cada experiencia vivida. “En cuanto a preparación, somos todos atletas de carne y hueso y eso es una motivación. Solo por ser de un país menos desarrollado en este deporte no significa que no podamos tener un buen resultado. Hay carreras a las que vamos y no tenemos los mejores resultados, pero ves a estos chicos y podés aprender mucho más de la técnica, por ejemplo. Hace poco estuvimos en unas carreras donde conocimos a un chico de España y pudimos saber un poco más sobre su entrenamiento y qué hace distinto a nosotros. Esas experiencias con otros países ayudan mucho”, analiza.

“Hace poco también estuvimos en un campo FIS de entrenamiento donde vimos técnica. Estaba el entrenador junior de Italia, que tienen un nivel increíble, entonces en esos viajes a Europa ganamos mucha experiencia. Él nos contó cómo es su entrenamiento y Lola consigue mucha información sobre los planes de entrenamiento de ellos, que por lo general tienen más carga de horas. Una diferencia muy grande es que ellos no tienen doble temporada, solo tienen una temporada de invierno y después entrenan verano. Nuestra entrenadora supo cómo adaptar eso a nuestra doble temporada. Esa es la gran diferencia”, explaya sobre uno de los grandes desafíos que afrontan los atletas de invierno del hemisferio sur.

Con toda la información que recopiló ella y su entrenadora, afronta los Juegos Olímpicos de Invierno de la Juventud como una de las más experimentadas de toda la delegación nacional, aspecto de vital importancia en esta categoría. “Me gusta que este año somos más grandes los que vamos. Me acuerdo que en los Juegos de Lausana los chicos que fueron de esquí de fondo eran más jóvenes, así que eso también nos da una oportunidad de hacer mejores resultados. Eso me alienta bastante. Tenemos una mejor oportunidad por ser un poco más grandes”.

“Yo me enteré de los Juegos Olímpicos de la Juventud hace dos años. Sabía que era la mejor candidata y trabajé en base a eso. Hace un par de meses se confirmó mi clasificación y, si bien estaba muy feliz, sabía que hacía falta mucho trabajo, especialmente en esta temporada en Europa antes del viaje. Obviamente estoy bastante nerviosa, pero siento que me va a ir bien. Estaba muy emocionada. A mi familia se los conté con mi entrenadora y estaban bastante impresionados. Hace relativamente poco arranqué en el deporte y tuve un crecimiento exponencial y obviamente estaban muy emocionados y shockeados”, contó Maira Fernández Righi.

Respecto al nivel de deportistas con el que se encontrará en tierras orientales, Maira no se achica: “Estuve viendo los clasificados de los países para los Juegos y sé que, en base a lo que conozco del nivel de los países, sé que voy a tener buenos resultados, mitad de tabla tal vez, especialmente en el skating, que va a ser una de las dos pruebas. También, en Gangwon 2024 van a ser 7,5 km la distancia y acá en Europa estamos teniendo carreras de 10, lo que está bueno porque va a hacer que se me haga más corta la carrera. Estamos teniendo buena práctica y estoy muy confiada de que voy a tener un buen resultado. Estamos teniendo muy buena preparación”.

Pero la platense no tiene la mirada puesta solo en Gangwon 2024. Una semana después de concluido el evento, formará parte de la selección argentina que representará al país en el Mundial junior en Planica, Eslovenia, para luego volver a Argentina y dar por finalizada su temporada competitiva de invierno para comenzar a centrarse en la que viene. Lo que hace especial el invierno del hemisferio sur de 2024 para la admiradora de Johannes Klaebo y Jessie Diggins es la posibilidad de sumarse al seleccionado mayor, con cuyas integrantes ya compartió varias fechas de la Copa Sudamericana y, en algunas pruebas de Sprint, consiguió vencer. “Los chicos de la selección ya me contaron un poco cómo es la transición. Sé que hay que seguir entrenando, especialmente cuando volvamos de Europa, pero lo llevo bien. Sé que tengo las capacidades para poder seguir al grupo. Con las chicas (Nahiara Díaz y Agustina Groetzner) nos conocemos hace varias giras ya y de las temporadas en Argentina y somos re amigas”.

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