El nadador sordo que recibió una pileta de regalo

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Luego que sus padres le construyeran una con maderas, chapas, nylon y una lona gigante, una empresa le obsequió una para el patio de su casa.

La historia nació el 9 de junio, cuando Sebastián Galleguillo le dijo a sus padres que quería nadar y extrañaba los entrenamientos. Así, con mucho esfuerzo y gracias a la generosidad de los vecinos, le diseñaron una pileta muy particular. Con maderas, nylon, lona y hasta una caldera para calentar agua.

Galleguillo es un nadador sordo de 18 años, que a principio de año participó del Campus organizado por la Confederación Argentina Deportiva de Sordos (CADES). “Mi sueño es representar a la Argentina en las Sordolimpiadas del próximo año”, dijo.

La realidad, y los que muchos desconocen, es que Galleguillo no está clasificado para participar en dicho certamen porque todavía no tiene la audiometría técnica correspondiente. Tampoco en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 porque no es un espacio para los sordos, que tienen sus propios juegos.

Sin embargo, la historia que surgió a través de Paradeportes, el sitio del deporte adaptado, inclusivo y paralímpico argentino, tuvo un final feliz: un fabricante de piletas se enteró de la situación y le donó una pileta que ya está en el patio de la casa de la familia Galleguillo en Florencio Varela.

La generosidad no tiene precio. Sebastián también recibió como regalos zapatillas, trajes de baño, cloro y productos químicos para la pileta, entre otras cosas.

La pileta nueva, de 12 metros de largo ya es de Sebastián Galleguillo, que nada desde que tiene 10 años. Fue cuando tenía 13 que su entrenador Guillermo Nobre se dio cuenta del potencial del joven que hacía un largo tras otro en el Polideportivo Municipal La Patriada.

Así, Galleguillo fue campeón bonaerense en natación adaptada y en los Juegos Nacionales Evita. Desde 2018 compite a nivel federado, siempre con muy buenos resultados. Ahora, va por más.