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Cicloturismo en Isla Maciel

Cicloturismo en Buenos Aires es un grupo que organiza salidas en bicicleta. Dejaron atrás los prejuicios negativos de la sociedad y transitaron por Dock Sud.
Por Romina Miranda

“Yo sobreviví a Isla Maciel”, afirma Manu Moschen. El cicloturismo es una combinación de actividad deportiva y turismo. Además se destaca por su cualidad recreativa y de diferentes tiempos de duración donde se visitan los lugares que quedan en el camino del objetivo final.

Los prejuicios están en todos los ámbitos argentinos y el deporte no queda afuera. Isla Maciel es un barrio en Dock Sud precisamente Avellaneda, ubicado en la provincia de Buenos Aires. Se encuentra a la vera del Riachuelo.

Es un barrio muy humilde y que en el aspecto edilicio, mantiene similitud con el barrio de La Boca. Presenta conventillos y edificios de chapa y maderas de fines del siglo XIX.

“Todo lo que somos, hacemos y decimos es parte de una construcción cultural. En esa mescolanza de cosas que nos atraviesan no pueden quedarse afuera los prejuicios. Todos tenemos todo tipo de prejuicios en mayor o menor medida”, explica el ciclista.

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Pandemia, enfermedades, crisis económica e inseguridad marcan los miedos para ingresar a este barrio. Muchos tienen temor y no se animan a circular en dicho lugar. Sobre este prejuicio, Manu Moschen determinó: “Últimamente pareciera que las redes embarran la cancha y en vez de ayudar te ponen palos en la rueda casi literalmente”.

Recientemente ocurrió esta situación donde sin conocer un determinado lugar lo juzgan de forma negativa. “Hace poco comenté que íbamos al Dique Roggero en una salida que incluía una exploración por viejas represas perdidas en el medio de la nada. La cantidad de mensajes que leí escritos por gente que no salió nunca de su zona de confort pedalístico y se deja llevar por cosas que leyó por ahí o por alguna irracionalidad sin sentido que escuchó por ahí, pero sin ningún tipo de sustento”.

“Si vas a pensando que a la noche posiblemente no salgas vivo, si vas a media tarde posiblemente también, si vas solo a la hora de la siesta tal vez la pases mal, pero la realidad es muy diferente si conocés la zona y tenés experiencia o escuchás a los que saben. Si vas al Roggero por el camino que tenés que ir, en grupo y temprano, lo más probable que sea igual de peligroso que ir a La Ñata o a Espora”, reflexiona el experimentado ciclista.

Una parada en la estación Yrigoyen

Porque la sociedad define cosas o lugares que no conoce, por el simple hecho de opinar. La construcción cultural alimentada por lo que la rodea y las redes sociales en muchos casos

“No hay que tener miedo de ir a lugares que se consideran picantes, pero tampoco hay que regalarse y mucho menos perderse de esas oportunidades que te da la vida de conocer lugares como Isla Maciel”, aconseja Moschen.

“La salida tuvo un guía de lujo que nos contó con pelos y señales un montón de historias referidas a todos los sitios de importancia que visitamos. Hubo como cien ciclistas que luchamos contra el frío y el viento pero con la satisfacción de haberle ganado a los miedos y a los prejuicios al menos por un rato. Realmente fue una pedaleada muy interesante que nos abre un horizonte con respecto a nuevos lugares para recorrer”, recordó sobre aquel sábado ventoso donde vencieron a los miedos a pasear por una zona de Buenos Aires, entre tantas otras.

El consejo final de Manu: “Permítanse conocer nuevos lugares. No todo es San Isidro o Tomás Jofré, hay miles de lugares allá afuera por descubrir y a veces es solo cuestión de animarse. Como les digo siempre, en la bici, relajados y atentos. No se regalen pero tampoco sean presos del temor”.

Fotos: Manu Moschen

Romina Miranda

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Periodista y Docente.

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