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En realidad, ¿Tonya Harding le rompió la pierna a Nancy Kerrigan?

Es, quizás, uno de los hechos deportivos más escandalosos de los 90´. Nancy Kerrigan, meses antes de los JJOO de Invierno de 1994, fue atacada y le rompieron la pierna. Automáticamente, todos los medios y la sociedad estadounidense culpo a Tonya Harding, su rival. Sin embargo, ¿realmente sucedió así?

Corría el año 1994. Tonya Harding y Nancy Kerrigan eran patinadoras artísticas sobre hielo y se disputaban un lugar para representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994. Harding venía con un nivel altísimo en su patinaje, pero no cumplía con los “estándares” del deporte: ella era una persona con un físico que corrompía con el “promedio”, con vestidos confeccionados por ella misma ya que no tenía suficiente capital y muy desprolija a la hora de presentarse. Kerrigan, por su parte, era todo lo contrario. Ella sí cumplía a rajatabla los “estándares” del patinaje sobre hielo y, de esta manera, logró conseguir un montón de sponsors para poder vivir del deporte: algo que Tonya nunca pudo. Es más, ella misma declaró en el 2014 que “Nancy era una princesa y yo un montón de mierda”.

Lo cierto es que ambas tenían un nivel altísimo y eran consideradas como dos de las mejores patinadoras del mundo. Es más, ellas participaron de los Juegos de 1992: Kerrigan fue tercera y Harding, cuarta. Para 1994, la situación era distinta. Tonya sabía que, si llegaba a competir Nancy, sus posibilidades de medalla se achicaban cada vez más. No solo por el nivel de su némesis, sino por los problemas que ella atravesaba y que, con el pasar del tiempo, se iban incrementando cada vez más: abusos de todo tipo de su madre, LaVona Golden, desde que era muy chiquita, hasta los ataques de su pareja Jeff Gillooly.

Tonya Harding of the United States during the Women’s Singles Figure Skating on 25 February 1994 during the XVII Olympic Winter Games at the Olympic Amphitheatre, Hamar, Lillehammer, Norway. (Photo by Mike Powell/Getty Images)

Sumado a todo esto, básicamente la rivalidad entre Harding y Kerrigan fue en aumento por las diferencias: una que cumplía los estándares y la otra no; una tenía un muy buen nivel económico, con sponsors, y la otra usaba la ropa cocida por su mamá. Era una rivalidad que se generaba sola, pero, el 6 de enero, la competencia entre ellas dio un giro de 180 grados.

Kerrigan se entrenaba para competir en el Campeonato de Patinaje Artístico en Detroit. Cuando ella completó su sesión y se dirigía hacia el vestuario, una persona se metió con una barra de hierro y le pegó de lleno en la pierna. Así como ese sujeto entró, salió sin que nadie le impidiera el paso. Nancy quedó tirada en el piso, tomándose su pierna, mientras gritaba desesperadamente “Why?, Why?” (¿por qué?, ¿por qué?”). Toda esta escena quedó grabada por las cámaras de televisión y repercutió en todo el mundo.

Harding quedó implicada de manera directa cuando el 13 de enero Shane Stant y Derrick Smith fueron arrestados. Ellos habían sido contratados (a cambio de 6.500 dólares) Shawn Eckardt, amigo de Jeff Gillooly y guardaespaldas de Tonya Harding. Es más, Eckardt fue arrestado, el 14 de enero, por alardear que él había golpeado a Kerrigan, mientras decía “The hit team” (el equipo del golpe). Sin embargo, Tonya y su pareja se mostraban completamente cooperativos con el FBI, aunque era intimidada por los periodistas en su hogar. Lo cierto es que, Harding, con el pasar de los días, complicaba cada vez más su situación. Es más, por sus declaraciones falsas al FBI fue formalmente acusada. Además, las sospechas crecían cada vez más, sobre todo por las declaraciones de Stant y Smith.

Finalmente, la situación, según se pudo reconstruir con el paso del tiempo, fue la siguiente: Harding y Gillooly querían enviarle cartas amenazantes a Kerrigan para intimidarla y lograr que bajara su nivel. Para ello, le dijeron a Eckardt que contratara a alguien para que las envíe. El guardaespaldas decidió contar con los servicios de Stant y Smith, pero con un ligero cambio de planes: romperle la pierna a Nancy para que no compitiera y que Tonya, de esta manera, pudiera participar de los Juegos Olímpicos sin competencia directa.

Sin embargo, Kerrigan se recuperó en tiempo récord. Cuatro semanas antes de los Juegos, la Asociación de Patinaje de Estados Unidos determinó que Nancy pudiera competir en los JJOO en lugar de Michelle Kwan, segunda clasificada. De esta forma, Harding se iba a enfrentar con su némesis en las Olimpíadas de Invierno por una medalla.

El show mediático fue inmenso. Cámaras en todos lados. Harding, sin sponsors, se entrenaba en pistas de centro comerciales, apoyada por sus seguidores, casi todos eran personas con ingresos económicos bajos. Por su parte, Kerrigan, en el rol de víctima (declaró en ese momento que no entendía cómo una mente tan retorcida podía hacer algo así) practicaba en pistas privadas con un montón de guardaespaldas.

Tonya Harding (L) and Nancy Kerrigan, both from USA, during a training session of the 1994 Winter Olympics. It’s just one month after Harding became notorious for allegedly conspiring to harm competitor Nancy Kerrigan in an attack. (Photo by Dimitri Iundt/Corbis/VCG via Getty Images)

Antes de los Juegos, el Comité Olímpico Estadounidense le pidió a Harding que diera un paso al costado porque las sospechas de que ella era culpable aumentaban cada vez más. Tonya, sin embargo, reaccionó al decirles que si la bajaban los iba a demandar con 10 millones de dólares. Finalmente, las dos patinadoras viajaron a Noruega para disputar los Juegos.

La final fue seguida por más de 48 millones de estadounidenses. Es más, es considerado el tercer evento deportivo más visto en ese país. Cuando Harding tenía que saltar a la pista, ella se demoró demasiado y, segundos antes de que finalice el tiempo de espera, salió a realizar su prueba. Sin embargo, enseguida comenzó a llorar. Se detuvo y fue a hablar con los jueces porque su patín no estaba bien atado y que eso podía generar un grave problema. También, ella les dijo que por eso se atrasó. Después de un largo debate, las autoridades le permitieron a Tonya que se preparara de nuevo para competir. No obstante, su rendimiento no fue el mejor: se quedó con el octavo lugar. Por otra parte, su némesis, Nancy Kerrigan, tuvo una performance casi perfecta: se quedó con el segundo lugar, muy cerca de la vencedora Oksana Baiul. El podio lo cerró Chen Lu. El público ovacionó de pie a Kerrigan, mientras que a Harding la abucheaban.

Al regresar a Estados Unidos, Harding se declaró culpable por obstruir a la justicia, pero confesó que desconoció los planes de su marido. Sin embargo, admitió que, después del atentado, se enteró del plan, aunque nunca habló porque quería proteger a su marido. Paralelamente, la relación entre Jeff y Tonya era cada vez peor: ella dijo que Gillooly la amenazó de muerte enfrente de varios policías y que nadie hizo nada. Por otra parte, tiempo después, Stant, uno de los involucrados en el golpe a Kerrigan, admitió que Harding nunca tuvo algo que ver, sino que había mentido en sus declaraciones con el fin de inculparla. Finalmente, la Asociación de Patinaje de EEUU decidió expulsarla para siempre a Tonya. A su vez, Kerrigan y Kwan se hicieron millonarias por la popularidad que tomó el deporte después de este escándalo.

La condena que recibió Harding fue de 3 años en libertad condicional, con 500 horas de trabajo comunitario y 100.000 dólares de multa. No solo eso, sino que también debió abandonar del Campeonato Nacional de Patinaje Artístico y renunciar a la federación. Además, el 30 de junio (el mismo día que Diego Armando Maradona dio positivo de antidoping en tierras estadounidenses), la USFSA dictaminó que Harding era culpable y la expulsaron de por vida de la federación. Por otra parte, Gillooly nunca fue a prisión, pero lo detuvieron en dos ocasiones por violencia de género. Después, Shawn Eckardt estuvo 18 meses privado de su libertad.

Años más tarde, Harding acusó que Gillooly la violó junto a dos amigos más. Después, él le vendió a la revista Penthouse una cinta en la que tenía relaciones sexuales con la patinadora. Además de todo esto, la sociedad estadounidense, en conjunto con la prensa, la hostigó de todas las maneras posibles. No solo eso, sino que también fue ejemplo de burla. Barak Obama, en las elecciones presidenciales del 2008, dijo que “no iba a hacer un Harding”, haciendo referencia al atentado contra Nancy Kerrigan. Además, Tonya estuvo en un capítulo de Los Simpsons: Homero y Bart se suben a una nave espacial para escapar de la tierra y, junto a muchas personalidades odiadas por los estadounidenses, estaba Harding con su vestido de patinaje y una barra de hierro.

Luego de ser detenida por dar positivo en un test de alcoholemia e intentar suicidarse, la imagen de Tonya cambió un poco cuando le hizo respiración boca a boca a una señora de 81 años, que sufrió un ataque mientras jugaba al póker. Sin embargo, se las tuvo que rebuscar para poder sustentarse. Primero, se metió en el boxeo: en seis peleas, ganó 3 por decisión unánime y perdió 3 (2 por nocaut técnico y la otra por fallo dividido). En el 2010 también probó suerte en el automovilismo: tiene el récord de máxima velocidad para un cupé a gas.

Por su parte, Kerrigan tuvo muchísimas puertas que supo aprovechar. Ni bien terminó los JJOO de 1994, aceptó una oferta de Walt Disney World a cambio de 2 millones de dólares. Después, apareció en muchísimos programas de televisión y se dio el lujo de actuar. También fue partícipe de muchísimas pruebas profesionales del patinaje. En resumen, sin dudas que Tonya Harding fue una víctima de toda la situación, al igual que Nancy Kerrigan. El hecho de que Harding no perteneciera a un estrato social del que el patinaje artístico estuviese acostumbrado afectó considerablemente en su carrera, tal como lo cuenta ella en la película “Yo, Tonya” (que cuenta con la actuación de Margot Robbie como Harding). Después, se juntó con gente que solo le generó conflictos. Ella misma, tiempo después, declaró: “Jeff Gillooly me pegaba, pero mi mamá también y ella me ama”. Luego, fue la cara visible y que recibió toda la culpa de las actuaciones de su pareja y su guardaespaldas. De esta manera, ella misma vio cómo su carrera deportiva se alejaba cada vez más y, a su vez, el pueblo estadounidense la detestaba cada vez más. Por su parte, Nancy Kerrigan supo sacar provecho de este escándalo por la popularidad que tomó el deporte. Sin dudas, Harding terminó siendo una víctima de la sociedad y de los medios masivos de comunicación.

Fotos: Getty Images, Clarín y El País.

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