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Río 2016

120 años del más hermoso evento deportivo

Este último 6 de abril se conmemoró 120 años de la creación de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Argentina Amateur hace un repaso de lo que fue, son y serán los Juegos para nuestra vida cotidiana. Porque siempre pasa que cuando se van esos quince días como agua, la ansiedad de que lleguen los próximos es inmensa.

Por Matías Montoya
(@matomontoya)

Hace apenas unos días, para ser más precisos el 6 de abril pero de 1896, el barón francés Pierre de Coubertín tuvo esa hermosa fantasía de producir un evento deportivo para que el mundo entero lo vea y lo practique. Cabe destacar que el emperador romano Teodisio I había suprimido para siempre los Juegos de la antigüedad en el año 393, y una nueva era comenzaba para los amantes de los deportes como el atletismo, la esgrima, el boxeo, el remo y muchísimos otros que hoy (por suerte) se siguen disfrutando.

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Coubertin siempre quiso que los deportes se expresaran de otra manera. Y esto se vio reflejado luego de que el francés se inspiró en la creación del Comité Olímpico Internacional (COI) y sentó las bases para la creación de un evento que reuniera todos los deportes, los cuales serían representados por atletas de todos los países. Esto fue presentado en el primer Congreso Olímpico en la Universidad de París. Allí, con 12 representantes (uno de ellos argentino: José Benjamín Zubiaur, docente y promotor del deporte en nuestro país), el COI fue establecido con la entidad que nucleará y tendrá el aval de todo lo que suceda tanto con la elección de los países como otras reglas que marcarán a fuego el deporte olímpico.

Historia. Días del futuro pasado

A medida que han transcurrido los Juegos Olímpicos, los atletas fueron progresando y cambiaron ciertos modismos a la hora de la utilización de su deporte. Uno muy conocido es el del norteamericano Dick Fosbury, quien con su técnica en el salto en alto (como se lo conoce hoy) ha revolucionado el atletismo de la era moderna y los Juegos de México ´68 donde obtuvo la presea de oro. El Fosbury flop logró lo inesperado; por estos tiempos el salto en alto es una de las disciplinas más enriquecedoras y estimulantes que tiene el atletismo. Y esto también es producto de los deportistas que lo ejecutan.

Si de técnicas futuristas hablamos, Michael Phelps ha demostrado la destreza de un pez y la potencia de un tiburón. Un recordman dentro de la piscina, Phelps logró mediante a técnicas logradas por el peso que llevaba en sus pies pudo generar que sus salidas fueran las más rápidas y que su buceo sea el más extenso hasta ahora visto. Superó y logró romper sus propias marcas. En Londres 2012 rompió el récord de medallas y se consagró en el máximo medallista en la historia de los Juegos Olímpicos con 18 de oro, dos de plata y dos de bronce.

Pasado y futuro de los deportistas que han sido de lo mejor que se pudo ver en un Juego Olímpico, obviamente que hay muchos más, pero hasta Tokio 2020 continuaría la lista.

Sin embargo no sólo de los deportistas viven los Juegos. Siel pasado ha sido el Estadio Olimpia de Grecia donde se disputó el primer Juego, Beijing 2008 mostró que la tecnología y la arquitectura moderna puede superar cualquier barrera creada por el hombre. Quien escribe puede dar fe de esto. Ver el Nido de Pájaros o el Cubo de Agua y estar dentro de esos majestuosos escenarios, es algo que te deja sin aliento. Beijing logró superar lo insuperable y gracias a los chinos los Juegos Olímpicos son visualmente más impresionantes. Quizás Rio de Janeiro sea más terrenal, que si bien es histórico por traer el primer Juego a Sudamérica, también puede pecar de haber armado todo desde cero. China lo hizo por su capital, hoy Brasil sufre por ese capital que tuvo y ahora peca de ingenuo. Sólo falta que el COI regale un Olímpico en algún país de África, para que estos sean lo que realmente representan los cinco anillos, por ahora está muy verde esta elección y también ningún país africano ha mostrado una carpeta diciendo “quiero los Juegos”.

Argentina, un país con historia

Nuestra Nación es inmensamente rica en lo que refiere a deporte. Aún más sabiendo que el país fue promoto de la creación de los Juegos y que ha tenido medallas en la mayoría de las disciplinas a lo largo de la historia olímpica. La primera fue de plata en los Olímpicos de París en 1924, gracias al salto triple por parte de Luis Ángel Brunetto y el primer oro también fue en tierras francesas con el equipo de Polo, quien venció a su par de Estados Unidos por 6 a 5.

Pese a todos los problemas que los atletas nacionales  han sufrido, hoy Argentina se encuentra en la brecha de poder dar el puntapié definitivo gracias a la joven delegación que lleva a Río de Janeiro (y la más numerosa con, hasta el momento, 185), y también por el apoyo que da el ENARD y la Secretaria de Deportes de la Nación, sumado a que Argentina ha sido seleccionada para ser sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018. Gracias a esto, representantes nacionales logran lo que nunca se pudo lograr: hoy la natación pasa por un gran momento; el remo y el yachting llevan camadas jóvenes y con gran potencial; el hockey y el básquet están en etapa de recambio pero siempre con el ánimo intacto y logrando resultados muy promisorios; y, el handball y el vóley son la cenicienta de estos Juegos ya que por primera vez ambas selecciones llevan a las mujeres y los hombres a un mismo Juego.

En lo que es historial de medallas, Argentina posee 70; donde el boxeo se lleva todos los laureles (acumula 24), lo sigue el yachting con 9 y luego el atletismo con 5.

Al margen de todo no hay que detenerse en logros, hablando por Argentina Amateur, en lo que hay que detenerse es el espectáculo en sí y de ver que nuestros deportistas realizan sus tareas a pulmón y que día a día son reconocidos como se los merecen.

Atrás quedan 120 años donde hubo coimas, boicots, sexismo, racismo y hombres y mujeres que son o fueron record. Se ha visto una Generación Dorada, una maga que pincelaba cuadros dentro de una cancha de hockey, nombres que dejaron su huella y, por sobre todas las cosas, el honor de ver a la bandera argentina flameando en un balcón de una Villa Olímpica o en lo alto gracias a los oros cosechados.

Los Juegos Olímpicos dan ese cosquilleo que muy pocos eventos deportivos brindan. El barón Pierre de Coubertín debe estar satisfecho por el objetivo cometido: amar el deporte porque sí.

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