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Más de 9000km para clasificar a Tokio 2020

Cuatro representantes de la selección nacional de tenis de mesa hacen un sacrificio atípico para decir presente en los próximos Juegos Olímpicos.

La mayoría de los representantes del tenis de mesa argentino llevaba un mínimo de seis meses sin juegos oficiales. La pandemia por el COVID-19 pospuso todos los torneos desde marzo, mientras que los deportistas estuvieron hasta mediados de junio sin realizar entrenamientos presenciales.

No obstante, una vez que se autorizó la vuelta a los entrenamientos, los jugadores empezaron a delinear su futuro. Por la falta de actividad continental, optaron por viajar a Europa para competir semana a semana con los mejores jugadores del planeta.

La liga alemana fue el destino principal. El par de Gastón Alto (99° del ránking mundial) y Santiago Lorenzo (274°) decidió unir fuerzas para competir en el TSV Windsbach 1892 de Núremberg. El club está en la cuarta división teutona y apunta a cerrar la temporada con el ascenso a la tercera categoría.

No obstante, el par no vive bajo el mismo techo, ni en la ciudad alemana y ni siquiera en el mismo país. Lorenzo está localizado en Oporto (Portugal), donde entrena en el Centro de Alto Rendimiento local y viaja cada semana unos 2323 kilómetros para poder competir. El punto positivo de este sacrificio es poder entrenar con jugadores locales como la par de varios del seleccionado francés y del brasileño.

Por su parte, Gastón Alto está localizado en un pequeño pueblo llamado Bad Aibling. Cada día viaja 56 kilómetros hacia Múnich, donde entrena en el Centro de Alto Rendimiento. Una vez que finaliza la semana, se desplaza 231km hacia Núremberg para encontrarse con Lorenzo y competir.

Francisco Sanchi (546°) también vive en Alemania, más precisamente en la ciudad de Saarbrücken, que limita con Francia en la región sudoeste del país. Pese a estar ubicado en tierras teutonas, compite todos los fines de semana en la primera división de Austria para el UTTC Salzburg. El jugador debe recorrer 587 kilómetros para llegar a la ciudad de su club, aunque la distancia varía según el rival al que enfrenten.

La mejor raqueta del país, Horacio Cifuentes (74°), está localizada en Oporto y entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Portugal, junto a Santiago Lorenzo. No obstante, él optó por integrar las filas del club Ammiens, de la segunda división francesa. Su viaje es un poco más corto al de su compatriota, aunque debe recorrer 1700 kilómetros para llegar a la ciudad de su institución.

De esta manera, si consideramos que cada jugador argentino viaja en dos ocasiones por semana (ida y regreso), el cuarteto acumula un promedio de 9684 kilómetros semanales (4646 de Lorenzo, 3400 de Cifuentes, 1174 de Sanchi y 464 de Alto).

Todos y cada uno de ellos con un único objetivo: encontrar sus mejores versiones para tener más chances en el torneo clasificatorio americano para Tokio 2020+1. El certamen, que debió hacerse en Rosario el pasado mes de abril, dará cuatro plazas para la cita máxima del deporte.

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