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La consagración que marcó la Era Pekerman

A 25 años de la épica de un equipo que iba a un Mundial a competir sin saber que volvería con la segunda copa sub20. El torneo que nombró a Pekerman como sinónimo de éxito y paciencia.

1995 fue el año del deporte argentino. Previo a la consagración de la Selección Argentina de José Pekerman, los atletas jugaban los Juegos Panamericanos en Mar del Plata, en marzo. Allí, el oro del fútbol de la mano de Ortega y Passarella, la velocidad en los patines de Nora Vega y la emoción de recibir una nueva cita panamericana.

Asia y África se “peleaban” por la disputa a la hora de organizar un campeonato del mundo. Nigeria fue el país elegido, pero por aquellos años el continente africano se disputaba entre guerras internas y civiles. Por ejemplo, Sudáfrica sufría el Apartheid, donde el reciente y flamante presidente Nelson Mandela pregonaba la paz en su país. El Mundial de Rugby en Ciudad del Cabo como eje central, unió a los sudafricanos, tanto blancos como negros.

Con la incertidumbre a cuestas, Nigeria se bajó de la organización y ahí se alza Qatar con ganas de hacer el Mundial por primera vez en Asia.

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El país asiático fue el lugar que eligió la FIFA y allí fue la Selección Argentina de José Néstor Pekerman. Un entrenador que había asumido el compromiso de ser quien devuelva el espíritu competitivo a las selecciones juveniles. Ya que la sub20 no ganaba nada desde el Mundial de Japón en 1979, gracias a Maradona y Ramón Díaz.

Pekerman asumió las juveniles en 1994 y un año después fue campeón con la sub20 en Qatar. En dicha selección no había grandes figuras, pero si un plantel que daba todo por los colores de la camiseta y por querer dejar bien representado al país. Tal es así que durante el Mundial hubo siete apellidos que se llenaron la boca de gol. Pero fue Sebastián “tomatito” Pena quien se quedara con el mote de goleador. Anotó 3 goles en un mismo partido: frente a Honduras por la clasificación a cuartos de final.

El camino de la selección fue de menor a mayor. En el Campeonato Sudamericano de la categoría, el equipo de José ganó su Grupo y en el tramo final de todos contra todos venció a Chile y Ecuador y cayó ante Brasil quien se coronó campeón. Ya en el Mundial se ubicó en el Grupo C junto con Portugal (con Dani como su máxima figura); Países Bajos y Honduras. Argentina cayó ante Portugal y ganó los restantes dos partidos siendo el segundo en su grupo.

En cuartos de final venció a Camerún por 2 a 0 sin grandes inconvenientes. En semis llegó el cuco del Mundial: España. La Selección no mostró inconvenientes para derrotarla por 3 a 0, siendo la sorpresa hasta ese momento.

La gran final fue ante el clásico rival de América: Brasil, que sólo le había convertido un gol en todo el torneo.

A medida que iba desarrollándose el juego, la Selección tomó protagonismo de la mano de Ibagaza y Leo Biagini. El delantero venía un poco apagado en el tramo inicial, pero en la segunda fase se enchufó y logró anotar el primer tanto. Con Brasil queriendo apurar y a falta de unos minutos para que terminara el partido, un pelotazo de mitad de cancha dejó a Francisco Guerrero sólo frente al arquero. En el mano a mano, el delantero de Independiente no arrugó ante el achique del brasileño y se la empaló por arriba. La pelota entro mansa y fue el segundo para una Selección que quedó en la inmortalidad.

Pekerman logró plasmar su filosofía: jugadores pensantes, con fair play en la cabeza y que sepan disfrutar del fútbol. El DT más ganador de las juveniles (logró 3 mundiales, dos campeonatos Sudamericanos, y el Torneo Esperanzas de Toulon sub21) dejó una huella imborrable que todavía perdura, a 25 años del segundo campeonato del Mundo.

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