Gustavo Fernández, un ejemplo de vida que está en la cima del mundo

El cordobés de 23 años alcanzó este lunes el número uno del ranking de tenis adaptado. Sin embargo, este histórico logro no se dio de un día para el otro sino que fue fruto de mucho entrenamiento y sacrificio. Un repaso del camino hacia la gloria.

Por Julián Haramboure
(@julianfunky)

Este lunes el cordobés Gustavo Fernández, dos veces campeón de Grand Slam en la modalidad adaptado, se convirtió en el primer número uno del mundo de la historia del tenis argentino. El sueño se hizo realidad gracias a un enorme esfuerzo y una ejemplar constancia a pesar de las adversidades.

Nacido en Río Cuarto el 20 de enero de 1994, Fernández sufrió un infarto medular antes de cumplir los dos años de edad y ello le provocó una parálisis del pecho hacia abajo, la cual con rehabilitación se redujo a la cintura para abajo.

Gustavo nunca bajó los brazos y, si bien su familia está ligada al básquet, a los seis años se decidió por el tenis. A partir de allí el argentino comenzó su camino hacia el profesionalismo, obtuvo su primer título en 2007 y para 2009 ya se ubicó entre los 70 mejores del mundo.

Otro de los grandes pasos de la carrera de Fernández se dio en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, en donde se quedó con la medalla dorada tras vencer en la final a su compatriota Agustín Ledesma por doble 6-2.

El 2012 marcó un antes y un después en la carrera de Gusti ya que obtuvo cuatro títulos ITF y en el Open de Japón se dio el lujo de vencer nada menos que al francés Stephane Houdet, uno de los mejores jugadores de los últimos tiempos. Además el cordobés participó en Londres de sus primeros Juegos Paraolímpicos con apenas 18 años de edad y allí demostró su enorme futuro al alcanzar los Cuartos de Final, instancia en la que perdió ante el propio Houdet.

Como si ello fuera poco, la temporada siguiente el representante nacional consiguió ganar cinco torneos y además sorprendió al mundo al superar por primera vez al mejor jugador de todos los tiempos: el japonés Shingo Kunieda. El resonante triunfo ocurrió en la Copa Mundial por equipos (equivalente a la Copa Davis).

En el 2014, ya ubicado entre los diez mejores del ranking mundial, el joven albiceleste dio un enorme salto en su carrera tras alcanzar su primera final de Grand Slam en Australia, partido que perdió frente al ya mencionado Kunieda.

Lejos de darse por vencido, el hincha de Boca Juniors continuó tras sus sueños y al año siguiente se consagró campeón de Wimbledon en dobles junto al francés Nicolas Peifer. Esa temporada también logró dos medallas doradas Parapanamericanas.

En 2016 llegó una de las máximas alegrías de su campaña como tenista profesional: Fernández se quedó con el título de singles en Roland Garros luego de superar al británico Gordon Reid por 7-6 y 6-1, se trató de su primer título de Grand Slam en individuales.

Luego de llegar a los Cuartos de Final en los Paraolímpicos de Río 2016, en el inicio de la presente temporada el riocuartense se llevó su segundo torneo grande de individuales: el Abierto de Australia. En la final consiguió una memorable remontada ante Peifer por 3-6, 6-2 y 6-0.

Hacia el mes de junio, y luego de obtener el Open de Corea del Sur, el argentino llegó a la segunda final de Roland Garros de su carrera pero perdió ante el británico Alfie Hewett. De todos modos jugó en gran nivel y en Cuartos de Final venció sin problemas a Reid, quien por entonces encabezaba el ranking. Además esa gira por Francia resultó exitosa ya que Fernández fue campeón en los torneos de Ile de Re y de París. Estos títulos dejaron en claro su enorme momento y fueron fundamentales para que el argentino sea en la actualidad el mejor jugador del planeta.

Con solo 23 años el cordobés ya se encuentra en la cima del ranking mundial y cuenta con tres trofeos de Grand Slam (dos en singles y uno en dobles). Todo ello es debido a su enorme fuerza de voluntad, su gran constancia en el entrenamiento y el incondicional apoyo de su familia y equipo de trabajo. Fernández está en la cima del mundo pero esta historia promete aún más páginas felices.

Foto: Getty Images

 

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